NO HAY QUIEN ENTIENDA A LAS MUJERES

Como comenté anteriormente, suelo trabajar (cuando no tengo que estudiar) en la tienda de ropa de la familia.

Ya hablé de los diferentes tipos de clientes, pero no hablé de cómo somos las mujeres a la hora de arrasar (literalmente) en una tienda de ropa. Por favor, los caballeros que lean esto, siéntense bien, y anoten los pasos que seguirá su respectiva pareja/novia/esposa/amante/madre/hermana/sobrina/tía… en una tienda de ropa:

PASO 1: ELECCIÓN DE LA TIENDA A ARRASAR:  Este paso es simple: cualquier tienda de ropa con un escaparate y 2 maniquíes será suficiente para que la mujer se fije en él y sienta la atracción de entrar (algo parecido a la fuerza de los imanes)

PASO 2: OBSERVAR PRENDA POR PRENDA: Es algo así como un depredador que elige a su presa, salvo que en este caso, hay que tocarlo absolutamente TODO, desdoblarlo, mirarlo, buscar posibles defectos de fábrica (remontándonos al origen de la materia prima del producto).

PASO 3: FASE DE LA MENTIRA: Esta fase es la más divertida de todas (desde mi punto de vista como dependienta). Supongamos la siguiente escena:

Una chica, que usa una talla 44 de pantalón, se acerca a una dependienta y le dice:

– Perdona, ¿tienes la 40 de este modelo?

La dependienta (ya experta por sus años de experiencia como dependienta en una tienda de ropa, la observa bien y calcula su talla real). Para no ofender a la clienta, le da una talla 40 y dice con toda la delicadeza posible:

– Aquí tienes, es una 40, pero viene un poquito grande.

Tras media hora en el probador (léase una aclaración sobre esto en el siuiente paso**) la clienta sale frustrada del probador y se dirige a la dependienta:

– No me servía. ¿Seguro que es una 40? Yo uso una 40 o una 42 como mucho. Tal vez te confudiste de talla o viene demasiado pequeña.

Con mucha paciencia, la dependienta mira la etiqueta y comprueba que no se equivocó (y siente enormes deseos de restregarle la etiqueta donde pone la talla, pero para mantener su empleo, reprime sus deseos más profundos) . Para intentar consolar a su clienta, la dependienta busca un modelo “parecido” que talla más grande de lo habitual y le dice:

– Toma, esta es una 40 de otro modelo, este fijo que te sirve. *

* Aclaración 1: Este proceso puede llegar a repetirse varias veces según el tipo de clienta con la que se trate.

** PASO 3.1: EN EL PROBADOR: Es el gran combate entre la mujer y el pantalón de la talla 40 que sólo con una liposucción conseguiría subir algo más de la pantorrilla. Se intenta subir desde todas las posiciones inimaginables: de pie, sentada, apoyándose, sacando una fuerza similar a la de Hulk para tirar de él hacia arriba y que suba un escaso milímetro que no hace que sirva de nada tanto esfuerzo y sudor.

Después llega el momento de llamar a todo el linaje femenimo (y también masculino) que acompaña a la  clienta para que de el visto bueno al pantalón (o cualquier otra prenda). Esto se reduce en dos teorías comprobadas casi a diario como dependienta ya experta que soy:

-> Cuando los acompañantes le dicen que la prenda no les acaba de convencer, la clienta, mirándose al espejo 50 veces más, afirma que a ella le encanta: el color es precioso y le sienta bien a la cara, que le hace más delgada, que se lo puede poner con cualquier cosa, etc…

-> Cuando los acompañantes le dicen que realmente le queda bien, ella le encuentra algún detalle que no le acaba de convencer: que le hace demasiado gorda, que en la percha parece más bonito que puesto, etc…

PASO 4: LA HORA DE PAGAR: Llega el momento del regateo (algo que todo el mundo pensaba que estaba extinguido, pero que las mujeres, a la hora de pagar, revivimos para arañar hasta el más mísero céntimo).

También está la odisea de pagar en efectivo o tarjeta, pero esa, para otro día.

 

Espero que los lectores masculinos hayan tomado nota, y tenga en cuenta el siguiente consejo:

CUANDO SALGA DE COMPRAS CON UNA MUJER, A PARTE DE LLENAR LA CARTERA, LLÉNESE LOS BOLSILLOS DE PACIENCIA

Anuncios

4 comentarios

  1. Joder, y yo preocupado porque no me gusta el color de una camiseta y mi madre sigue insistiendo… jeje. TE AMO MI VIDA! Para que veas que al final me desperté para ver el debate, jiji. TKM MI AMOR!

  2. Real como la vida misma… según dicen, porque hace años que no me expongo a los peligros de ir de compras con una depredadora… Besos

  3. Me siento feliz de no ser asi, pero la has clavado, he visto escenas así miles de veces xDDD

  4. recuerdo cuando era novio de mi mujer que fuí solamente 4 veces con ella, y tienes razón en lo de “A PARTE DE LLENAR LA CARTERA, LLÉNESE LOS BOLSILLOS DE PACIENCIA”… desde ese momento la dejo a ella con su madre o sus primas para que disfruten (o lloren por no poder comprar lo que les gusta) y yo mientras me pierdo en las tiendas de libros u ordenadores. Los hombres todavía no estamos preparados para estas cosas, ja,ja…
    Un besote muy graaaaaaaaaande para mi psicóloga preferida.

    Postdata: hazme saber si el besote lo quieres de vainilla… muaaa

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: