DIME COMO ENTRAS Y ME PIENSO COMO TE ATIENDO

Aparte de estudiar Psicología, trabajo en la tienda de ropa de mi familia los fines de semana (los sábados, que los domignos son para descansar) y en vacaciones. Me gustaría poder pasar los veranos de otra forma, pero también sé que gracias a las tiendas de mi familia puedo estar estudiando mi carrera.

Al ser una tienda de ropa, y en las época en las que estamos, hay mucha gente: desde españoles, pasando por los portugueses (tenemos la frontera con Portugal a escasos 30km) y también franceses, ya que muchos de ellos son familia de los habitantes de este lugar.

La cuestión es la siguiente: cuando una persona entra en un establecimiento, sea de tipo que sea, deberían saludar con un simple “buenos días” “buena tardes” o un miserable “hola”, ya que quien va a ayudarle si necesita algo es una persona no una máquina indiferente a los consumidores. Para que se hagan una idea, les expongo mis estadísticas: de cada 10 personas que entran en la tienda, solo 3 saludan, y esto me pone de mi mal humor, me enferma la falta de educación de la gente.

¿Tanto cuesta saludar? ¿Tiene algún precio económico pronunciar la palabra “hola? Que yo sepa, hasta la fecha y hora actual, no, si alguien sabe si esto ha cambiado, por favor que me lo comuque urgentemente.

También hay que explicar a los diferentes tipos de personas/clientes que me encuentro, y como yo, muchos de los dependientes de todas partes:

– EL ANTIPÁTICO: Su propio adjetivo indica que no es una persona que ilumine el lugar donde vaya. Para empezar, suele entrar ya con cara de pocos amigos (ni que decir tiene que a este tipo de consumidor decir “hola” debe costarle caro porque no lo dice). Suele ser también la típica persona que te revuelve hasta los cimientos de la tienda y si necesita ayuda, no esperes palabras amables, cúbrete con algo porque verás sapos y culebras salir por su boca al hablar.

– EL EXIGENTE: Tampoco saluda al entrar (salvo raras excepciones). Es muy similar al antipático (leer líneas anteriores) pero además, quiere que la persona que le atiende, esté pendiente ÚNICA Y EXCLUSIVAMENTE de él, le da igual que pueda haber 500 personas más en la tienda…

– EL APARENTEMENTE SIMPÁTICO: Entran en la tienda con una gran sonrisa y pronunciando esa palabrita mágica: “hola” de forma efusiva y contándote con ese saludo hasta el oficio de su bisabuela. Te preguntan amablemente todo, pero hace tantas preguntas estúpidas y marea tanto, que te planteas seriamente mandarle a la calle y prohibirle la entrada.

– EL PREGUNTÓN: Con ellos, el saludo es lo de menos, la pesadilla empieza con la primera pregunta, y sigue con otra y otra y otra… su visita a las tiendas es para los dependientes como una sala de interrogatorio típicamente americano.

EL/LA SIN DUCHA EN CASA: Se pueden imaginar cómo es este tipo de cliente ya con el nombre. Cuando entran, lo primero que hay que hacer es buscar una mascarilla y agarrar el ambientador e ir tras su rastro fétido intentando purificar el ambiente, aunque créanme, hasta las moléculas de oxígeno del aire mueren a su paso…

LOS FRANCESES: Digamos que el 50% saluda y el otro tanto por ciento no lo hace. En mi caso, aparte, suelen entrar en familia, desde la tataratatarabuela, hasta el recién nacido. Se prueban cosas de las cuales desconocía su existencia, pero que ellos, tras cambiar todo de sitio y volverte loco/a y a pesar de las rebajas, aún se quejan por el precio y/o falta de tallas o colores (claro, siempre hay que tener de todo aunque sea de inicio de temporada y lleve 2 meses en la tienda).

LOS PORTUGUESES: Suelen ser bastante agradables (también los hay intratables, pero no por lo general) aunque pueden tener alguna de las característica de las anteriores nombradas, como exigencias y cara de pocos amigos.

EL DECIDIDO: Entra y te pregunta directamente (siempre con educación) y son bastante conformistas, ya que se llevan lo primero que le enseñas y es de su agrado.

EL GRAN CLIENTE: Es aquel que trata a los/las dependientes con educación, son amables, educados e incluso graciosos. Cualquier vendedor está encantado con ellos y siempre se espera y desean que todos sean como estos últimos, aunque desgraciadamente, son un poco escasos.

 

RECUERDA: SER UN “GRAN CLIENTE” NO REQUIERE MUCHO ESFUERZO Y EL TRATO DEL DEPENDIENTE SERÁ EL MEJOR SI TIENES EDUCACIÓN Y MODALES.

Anuncios

Buena y Mala Educación…

Estoy muy reflexiva ultimamente, y para no perder el hilo anterior, haré otra de mis reflexiones (esas que tanto os gustan a todos,jeje). Hablaré hoy de la educación (y también de su variente: la mala educación).

La educación es algo que nos enseñan (aunque haya gente que no lo muestre) desde pequeños. Me viene ahora mismo a la cabeza el anuncio de”Esto no se toca niño, con esto no se juega…” . Nos inculcan unas normas que debemos seguir para la prosperidad de la casa y también para la supervivencia de los habitantes de dicha casa. Nos enseñan a comportarnos cuando vienen visitas, a recoger nuestras cosas (aunque los resultados de esto no sean visibles hasta….¡quién sabe cuando!), a ser educados(valga la redundancia)… Nuestros padres (y demás personas que se encargan de nuestra educación a lo largo de nuestra vida) tratan de que seamos personas educadas, y que de este punto, tratemos de ser buenas personas con el resto de habitantes de nuestro entornto y también con la gente que, aunque no conozcamos profundamente, se cruza en nuestra vida a diario.

La mala educación no significa que los padres y educadores hayan enseñado malos modales, sino que, algunas personas, no ponen en práctica esa buena educación y tratan a los demás como si ellos fueran superiores. ¿Quién no se ha encontrado con estas personsas a lo largo de su vida? Gente que, sin el menor escrúpulo, te mira por encima del hombro y su mirada te dice: “Aquí estoy yo”. Por desgracia, queridos amigos, esas personas están por todas partes: en el supermercado, en el colegio, en el instituto, en la oficina, en la calle, en el cine… Gente que, sin el menor problema, te puede pegar un empujón, decirte palabras malsonantes o cualquier otra forma de demostrar su falta de educación.

Es en este punto cuando unos pades observan la mala educación de sus hijos y llegan a preguntarse “¿Tan mal he educado a mis hijos para que sean así?” Si dan un paseo en el tiempo, podrán recordar la educación recibida y analizar como han aprovechado esa educación en su presente. No necesariamente todos los hijos desaprovecharán esa educación en su futuro como padres (tal vez quieran cambiar cosas, esto es normal) pero los hijos que no usan la educación recibida (o que, por el contrario, no pudieron disfrutar de ella , por los motivos que fueran) tendrán más problemas a la hora de hacer los mismos con su descendencia.

Con esto sólo quiero decir que, hay que elegir la forma adecuada de educar, y que debemos tener en cuenta dicha educación cada día que sailmos a la calle y hacemos nuestra. Si hemos tenido una educación no apropiada, tratemos de modificar y no transmitir a los hijos cosas que, en un futuro, serán perjudiciales para ellos y para los demás.