DICEN DE LOS JÓVENES PERO LOS MAYORES TAMBIÉN TIENEN LO SUYO

El título lo dice todo: todo el día hablan de los jóvenes, de todas las cosas que hacemos mal (fiestas, botellones, embarazos de menores… y un millón de cosas más con las que podría llenar 20 páginas, pero no es el caso ahora).

Voy a hablar de algo que me enferma: y es de los mayores (no se den todos por aludidos, que esto se refiere a los mayores de más de 60).

Todos los días, cuando voy a trabajar, tengo que pasar por un bar con unas grandes cristaleras (en verdad son puertas que están cerradas) en la que su mayoría de clientes son los citados arriba. Son los típicos jubilados que van todas las tardes a este bar (que en verdad da un poquito de asco, deja mucho que desear la higiene y esas cosas) a jugar su partida de cartas, y de paso, a babosear un poco mientras ven pasar a las chicas con su poca ropa veraniega (no es que vayamos provocando, simplemente que en esta época, el calor molesta, y la ropa también, pero no vamos desnudas). Odio pasar por ahí, pero no me queda otro remedio. Es una pesadilla pasar 4 veces al día por ahí, y ver cómo todos dejan de jugar para mirar a las chicas. Es más, alguna vez he visto cómo alguno de ellos decía algunas palabritas de muy mala educación, y eso me enferma aún más. ¿Qué clase de hombres son? Se les ve babear a 20km cuando ven a una niña (entiéndase por chicas de 15 años o más) cuando lleva un pantalón corto, dejan su mirada fija en ellas y las desnudan en su mente…

¡Sean un poco decentes por favor! Que tienen su edad, y su familia, y es de muy mala educación.

P.D: No se den todos los hombres por aludidos, pero quédense con el cuento, y no sean en el futuro de ese club de hombres jubilados babosos…

Anuncios

ADOLESCENCIA

A medida que vamos creciendo, vamos cambiando, tanto físicamente como psicológicamente.

Quizás una de las etapas más “difíciles” es la Adolescencia, no solo para los adolescentes, también para los padres. Generalmente se la considera entre las edades de 13 a 19 años, pero depende de diversos factores.

 Para los adolescentes, es un momento de cambio importante, de maduración, de “búsqueda de sí mismo”, de querer comerse el mundo en un instante, de llorar, de reir, de conocer gente, de problemas, de situaciones difíciles. El mundo se presenta como un juguete para un niño pequeño, tienen que explorarlo todo, descubrir el mundo, sentir que pueden controlar su vida, que son capaces de conseguir lo que se proponen.

Es una época de salir con los amigos por la noche, y esto con lleva los consabidos problemas con los padres: la hora de llegada. Ellos quieren disfrutar cuanto más mejor, y los padres, quieren y están preocupados porque sus hijos lleguen de una sola pieza, y sin ninguna sustancia ajena a su metabolismo. Es en estas edades (14/15/16) cuando empieza el coqueteo con las drogas, el tabaco y el alcohol.

Está claro que hay que salir a divertirse, siempre y cuando, se tenga bien claro lo que se hace (uno puede beber, pero con moderación, y con esto me refiero a que, si una persona dice: “yo estoy bien” y lleva como 5 litros de alcohol en sangre, por muy bien que diga que se siente, está claro que no se encuentra en condiciones de decir cómo está).Si un adolescentes se junta con personas mayores que él, se dejará influenciar por los actos de ellos; hay que tener en cuenta las personas que se seleccionan en un grupo de amigos, sus formas de ser, sus gustos, y claro está, los posibles problemas (drogas, alcohol,etc…) que acarrea dicha amistad.

 Para los padres, esta edad es un “sin vivir”: problemas por las horas de salida, preocupaciones por lo que estarán haciendo sus hijos, las compañías que tienen, y mil cosas más que pasan por sus cabezas. Saben que ellos también fueron jóvenes y se divirtieron, pero está claro, que el salir por la noche, no es lo mismo que hace 20 años, el mundo cambia, y la forma de vivir de las personas, también.

Por lo tanto, hay que ser comprensivos en las salidas de los hijos (hasta cierto punto, cada edad tiene sus límites) y dejarles ver que confiamos con ellos si ellos se muestran responsables de sus actos y no actúan de manera irresponsable.