ADOLESCENCIA

A medida que vamos creciendo, vamos cambiando, tanto físicamente como psicológicamente.

Quizás una de las etapas más “difíciles” es la Adolescencia, no solo para los adolescentes, también para los padres. Generalmente se la considera entre las edades de 13 a 19 años, pero depende de diversos factores.

 Para los adolescentes, es un momento de cambio importante, de maduración, de “búsqueda de sí mismo”, de querer comerse el mundo en un instante, de llorar, de reir, de conocer gente, de problemas, de situaciones difíciles. El mundo se presenta como un juguete para un niño pequeño, tienen que explorarlo todo, descubrir el mundo, sentir que pueden controlar su vida, que son capaces de conseguir lo que se proponen.

Es una época de salir con los amigos por la noche, y esto con lleva los consabidos problemas con los padres: la hora de llegada. Ellos quieren disfrutar cuanto más mejor, y los padres, quieren y están preocupados porque sus hijos lleguen de una sola pieza, y sin ninguna sustancia ajena a su metabolismo. Es en estas edades (14/15/16) cuando empieza el coqueteo con las drogas, el tabaco y el alcohol.

Está claro que hay que salir a divertirse, siempre y cuando, se tenga bien claro lo que se hace (uno puede beber, pero con moderación, y con esto me refiero a que, si una persona dice: “yo estoy bien” y lleva como 5 litros de alcohol en sangre, por muy bien que diga que se siente, está claro que no se encuentra en condiciones de decir cómo está).Si un adolescentes se junta con personas mayores que él, se dejará influenciar por los actos de ellos; hay que tener en cuenta las personas que se seleccionan en un grupo de amigos, sus formas de ser, sus gustos, y claro está, los posibles problemas (drogas, alcohol,etc…) que acarrea dicha amistad.

 Para los padres, esta edad es un “sin vivir”: problemas por las horas de salida, preocupaciones por lo que estarán haciendo sus hijos, las compañías que tienen, y mil cosas más que pasan por sus cabezas. Saben que ellos también fueron jóvenes y se divirtieron, pero está claro, que el salir por la noche, no es lo mismo que hace 20 años, el mundo cambia, y la forma de vivir de las personas, también.

Por lo tanto, hay que ser comprensivos en las salidas de los hijos (hasta cierto punto, cada edad tiene sus límites) y dejarles ver que confiamos con ellos si ellos se muestran responsables de sus actos y no actúan de manera irresponsable.

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PRIMERAS IMPRESIONES…

Siempre tratamos de dar una buena impresión al resto del mundo que nos rodea. hacemos cosas que los demás hacen sólo para que no nos vean como “un bicho raro” y así, seguir siendo “normales” en un mundo donde nadie es lo que parece.

La primera iempresión que nos produce una persona, no tiene que ser la que mantengamos después de haberla conocido más, pero no por esa impresión debemos hacer un juicio sobre una persona.

Imaginemos que una hija quiere que sus padres conozcan a su novio, con el que lleva ya 2 años de relación, siendo ésta estable y sin incidentes.

Los padres reaccionarán de muchas maneras según el aspecto físico del joven, y también de los propios pensamientos de los padres sobre cuál es el novio perfecto para su “niña”.

La situación es la siguiente:

La joven pareja llega a casa de ella, él es un rockero incondicional, y acude a la presentación con una camiseta de Metallica, donde aparte del nombre del grupo, aparecen manchas simulando sangre. Ella es una chica normal, sin ninguna “etiqueta” posible a simple vista,. Los padres, al ver a su hija con tal “esperpento” miran a los chicos horrorizados, pensando que él no puede ser el hombre que ella se merece. No sabiendo qué hacer, y por no defraudar a su hija, se sientan en el salón y empiezan a charlar. Descubren que bajo ese aspecto de chico malo, hay un joven que quiere estudiar una carrera, dedicarse a una vida pacífica, y ayudar a la gente en todo lo que pueda.

Tras la comida, la pareja se va al cine, y el matrimonio se queda sorprendido ante la actitud del joven:

– Nunca pensé que alguien así pudiera ser tan educado.- comenta la madre. – No me ha dejado ni recoger los platos, lo ha hecho todo él, por más que le insistí.

– Es cierto.- afirma el padre.- Además, cuando ha habido un momento de tensión, ha mantenido la calma. He estado apunto de pedirle su historial policial, pero creo que no hará falta.

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Esta situación puede producirse a diario. Damos tanta importancia al aspecto físico, que nos olvidamos del interior de las personas. El ser humano juzga sin conocer los sentimientos de los demás, basándose sólo en una apariencia que puede ser casual, o que, aunque sea permanente, no tiene nada que con la personalidad que hay debajo de esa camiseta de rockero/a o unos pantalones vaqueros rotos por todas partes.

Buena y Mala Educación…

Estoy muy reflexiva ultimamente, y para no perder el hilo anterior, haré otra de mis reflexiones (esas que tanto os gustan a todos,jeje). Hablaré hoy de la educación (y también de su variente: la mala educación).

La educación es algo que nos enseñan (aunque haya gente que no lo muestre) desde pequeños. Me viene ahora mismo a la cabeza el anuncio de”Esto no se toca niño, con esto no se juega…” . Nos inculcan unas normas que debemos seguir para la prosperidad de la casa y también para la supervivencia de los habitantes de dicha casa. Nos enseñan a comportarnos cuando vienen visitas, a recoger nuestras cosas (aunque los resultados de esto no sean visibles hasta….¡quién sabe cuando!), a ser educados(valga la redundancia)… Nuestros padres (y demás personas que se encargan de nuestra educación a lo largo de nuestra vida) tratan de que seamos personas educadas, y que de este punto, tratemos de ser buenas personas con el resto de habitantes de nuestro entornto y también con la gente que, aunque no conozcamos profundamente, se cruza en nuestra vida a diario.

La mala educación no significa que los padres y educadores hayan enseñado malos modales, sino que, algunas personas, no ponen en práctica esa buena educación y tratan a los demás como si ellos fueran superiores. ¿Quién no se ha encontrado con estas personsas a lo largo de su vida? Gente que, sin el menor escrúpulo, te mira por encima del hombro y su mirada te dice: “Aquí estoy yo”. Por desgracia, queridos amigos, esas personas están por todas partes: en el supermercado, en el colegio, en el instituto, en la oficina, en la calle, en el cine… Gente que, sin el menor problema, te puede pegar un empujón, decirte palabras malsonantes o cualquier otra forma de demostrar su falta de educación.

Es en este punto cuando unos pades observan la mala educación de sus hijos y llegan a preguntarse “¿Tan mal he educado a mis hijos para que sean así?” Si dan un paseo en el tiempo, podrán recordar la educación recibida y analizar como han aprovechado esa educación en su presente. No necesariamente todos los hijos desaprovecharán esa educación en su futuro como padres (tal vez quieran cambiar cosas, esto es normal) pero los hijos que no usan la educación recibida (o que, por el contrario, no pudieron disfrutar de ella , por los motivos que fueran) tendrán más problemas a la hora de hacer los mismos con su descendencia.

Con esto sólo quiero decir que, hay que elegir la forma adecuada de educar, y que debemos tener en cuenta dicha educación cada día que sailmos a la calle y hacemos nuestra. Si hemos tenido una educación no apropiada, tratemos de modificar y no transmitir a los hijos cosas que, en un futuro, serán perjudiciales para ellos y para los demás.